Cuando una niña de cuatro años lleva gafas tienes que tener una funda a mano siempre, porque según en que momentos se las quita y te quedas con las gafas en la mano como una tonta sin saber qué hacer con ellas para que no se estropeen. Las gafas de mi niña valen un pastizal. Tiene una graduación bastante alta y tuvimos que ponerle un cristal especial para que no pareciera que llevaba gafas de culo de vaso. Todo lo que se define como "especial" es carísimo ¿verdad?
Cuando vamos a la gimnasia rítmica, por ejemplo, se las quita. Yo, que últimamente voy como un pollo sin cabeza, a veces me olvido me meter la funda de sus gafas en la bolsa de la gimnasia y suelo sacar las mías de sol (que también son graduadas) de su funda y guardar las suyas. En definitiva, siempre hay unas gafas que se quedan en pelotas, por así decirlo.
El otro día pensé que sería una buena idea hacer un par de fundas para sus gafas, así puedo llevar una en mi bolso siempre y otra en su bolsa de deporte sin tener que ir sacándolas todo el tiempo.


Tela de algodón de patchwork en el exterior, entretela de doble cara de la que usamos para las aplicaciones y franela por dentro. Para cerrarlas snaps de Snapclic.
Es una costura ideal para aprovechar retales.
Si no os animásteis en su momento no esperéis más.
Aprovecho para enlazar mi última costura al reto "vuelta al cole" de Hilos y más.
Hasta pronto.